
Tengo los registros
visuales de nuestra aventura en el parque Washington
las memorias intactas de la osadía del tiempo
si olieras como yo con vivacidad la hierba húmeda
ahora que no estás
me siento embargado de recuerdos
de la altísima necesidad de tu presencia
imperiosa y tal vez absurda, de tenerte
entre los brazos del hoy que nunca te olvida
con los susurros del ayer sobre la nuca.
Repaso como una triste manía
a 150 segundos por fotografía
esa huella de tu piel
esa esencia de calor
ese errante placer topográficamente desconocido.
No tengo tristeza, pero sí una sonrisa triste
este devenir de recordarte
ante la insistencia de las ganas
vulgares ganas anginas de pecho
y son tantas las fotos
que en mi condición de adicto
consumo
para tenerte presente aunque
tu ausencia me grite todo lo contrario.




